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Les enseñaré una manera muy fácil: hagan su trabajo pensando que el trabajo también pertenece a Dios. No fijen su mente en la tarea, pensando "es mi trabajo". Piensen que todas las acciones que hacen, las hacen para Dios. Ofrézcanlo todo a Sus Pies. Crean, y díganselo a ustedes mismos, "todo lo que hago lo hago por amor a Dios".

Discípulo de Yoga - Osho

Adiestramiento interior del Ser.



 Disciplina significa capacidad de ser, capacidad de saber, capacidad de aprender. Debemos entender estas tres cosas. 

 La capacidad de ser. Las posturas del Yoga no se ocupan realmente del cuerpo; se ocupan de la capacidad de ser. Patanjali dice que si eres capaz de sentarte en silencio sin mover tu cuerpo durante unas pocas horas, estás creciendo en la capacidad de ser. ¿Por qué te mueves? No puedes sentarte sin estar moviéndote, ni tan sólo unos pocos segundos. Tu cuerpo empieza a moverse. Sientes picor en cierto sitio, las piernas se adormecen, muchas cosas empiezan a pasarte. Esas son solamente excusas para que te muevas. 

 No eres el amo. No le puedes decir al cuerpo, “A partir de ahora y durante una hora, no voy a moverme”. El cuerpo se rebelará de inmediato. Inmediatamente te obligará a moverte, a que hagas algo y te lo justificará: “Has de moverte porque un insecto te está picando”. Puede que no encuentres al insecto cuando lo busques. No eres un ser; eres una constante agitación, una continua actividad febril. Las asanas de Patanjali, las posturas, no se ocupan  realmente de ningún adiestramiento fisiológico, sino de un adiestramiento interior del ser; simplemente ser, sin hacer nada, sin ningún movimiento, sin actividad alguna, solamente estando allí. Este permanecer allí ayudará al centramiento. 


Osho Yoga
Osho Yoga 


 Si eres capaz de permanecer en una postura, el cuerpo se convertirá en un esclavo; te seguirá. Y cuanto más te siga el cuerpo, un mayor ser morará en tu interior, habrá en ti un ser más fuerte. Y, recuerda, si el cuerpo no se mueve, la mente no puede moverse, porque la mente y el cuerpo no son dos cosas; son dos extremos de un mismo fenómeno. Tú no eres cuerpo y mente, eres cuerpo-mente. Tu personalidad es psicosomática; las dos cosas: cuerpo-mente. La mente es la parte más sutil del cuerpo. O puedes decirlo a la inversa, el cuerpo es la parte más burda de la mente. 


 Por eso cualquier cosa que le pase al cuerpo, le pasa a la mente y viceversa; cualquier cosa que le pasa a la mente le pasa al cuerpo. Si el cuerpo está inmóvil y tú puedes mantener una postura, si puedes decir al cuerpo, “Quédate inmóvil”, la mente guardará silencio. En realidad, la mente empieza a moverse y trata de mover el cuerpo, porque si el cuerpo se mueve, entonces la mente puede moverse. Con un cuerpo inmóvil, la mente no puede moverse; necesita de un cuerpo que se mueva. 

 Si el cuerpo está inmóvil, la mente está inmóvil; tú estás centrado. Esta postura de inmovilidad no es solamente una habilidad fisiológica. Sirve para crear una situación en la que se dé el centramiento, en la cual te vuelvas disciplinado. Cuando tú eres, cuando te has centrado, cuando sabes lo que esto significa, entonces puedes aprender, porque entonces eres humilde. Entonces puedes entregarte. Entonces ningún falso ego se colgará de ti porque una vez que estás centrado sabes que todos los egos son falsos. Entonces puedes postrarte. Entonces habrá nacido un discípulo. 

Ser un discípulo es un gran logro. Solamente a través de la disciplina llegarás a ser un discípulo. Solamente mediante el estar centrado llegarás a ser humilde, te volverás receptivo, te volverás vacío, y el gurú, el Maestro, podrá vertirse en ti. Con tu vacío, con tu silencio, él podrá llegar y alcanzarte. La comunicación se hará posible. 

 Un discípulo quiere decir uno que está centrado, que es humilde, receptivo, abierto, que está dispuesto, alerta, esperando, en oración. En Yoga, el Maestro es muy, muy importante, absolutamente importante, porque solamente cuando estás en  la íntima cercanía de un ser que está centrado, se despierta tu propio centro. 


Osho Yoga
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Fuente: Yoga La ciencia del Alma/ Editorial Gulaab/Osho