YOGA

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Nadie gustará de que sean engreído y egoísta. Incluso cónyuge e hijos, aunque exteriormente aparenten respetarles, no estarán felices con ustedes, si son ustedes personas arrogantes. No sólo eso: en tanto ustedes estén llenos de ego, es altamente improbable que sean realmente felices.

Yoga Causa de las tensiones - Osho


¿Cuál es la causa de las tensiones que sentimos en el cuerpo?


La causa original de toda tensión es el querer llegar a ser. Uno siempre está intentando ser algo, porque nadie se siente bien consigo mismo tal como es. El ser no se acepta, se niega, y algo distinto se adopta como un ideal y se quiere llegar a ser eso. La tensión básica siempre reside entre aquello que tú eres y aquello que anhelas llegar a ser.

Tú deseas llegar a ser algo. Tensión significa que no estás contento con lo que eres y que anhelas llegar a ser lo que no eres; entre ambos se crea la tensión. Aquello que deseas llegar a ser es irrelevante... Si deseas enriquecerte, ser famoso, ser poderoso, incluso si deseas ser libre, un liberado, ser divino, inmortal... incluso si anhelas la salvación, moksha, el nirvana, habrá tensión.

Todo aquello que se desea colmar en el futuro, en contra de ti tal como tú eres, crea tensión. Cuanto más imposible es el ideal, más tensión habrá. Por eso la persona materialista generalmente no está tan tensa como la persona religiosa, porque la persona religiosa está anhelando lo imposible, lo remoto. La distancia es tan grande que solamente una gran tensión puede llenar la brecha.

Tensión significa una brecha entre lo que eres y lo que quieres ser. Si la brecha es grande, la tensión será grande. Si la brecha es pequeña, la tensión será pequeña. Y si no hay brecha, significa que estás satisfecho con lo que eres. En otras palabras, no anhelas ser otra cosa que aquello que eres. Entonces tu mente existe en el momento presente. No hay motivo para estar tenso; estás relajado contigo mismo. Para mí, cuando no hay una brecha entre lo que eres y lo que quieres ser, eres religioso.


OSHO
Osho 
La brecha puede tener muchos niveles. Si el anhelo es físico, la tensión será física. Cuando anhelas un determinado tipo de cuerpo, una forma específica —si anhelas algo distinto de lo que eres a nivel físico— entonces habrá tensión en tu cuerpo físico. Si quieres ser más agraciado, más agraciada, tu cuerpo se tensa. Esta tensión empieza en tu primer cuerpo, el cuerpo físico; pero si es insistente, constante, puede ir más profundamente y extenderse a otros niveles de tu ser.

Si anhelas poderes psíquicos, la tensión empezará a nivel psíquico y se extenderá. Se extiende de igual forma que cuando tiras una piedra a un lago. La piedra cae en un punto, pero las vibraciones que crea se extienden hasta el infinito. Las tensiones pueden empezar en cualquiera de los siete cuerpos, pero la causa original es siempre la misma: la brecha entre lo que eres y el estado que anhelas.

Si tienes un determinado tipo de mente y quieres cambiarla, transformarla; si deseas ser más perspicaz, más inteligente, se creará tensión. Solamente cuando nos aceptamos totalmente cesa la tensión. Esta aceptación total es el milagro, el único milagro. Encontrar a alguien que se ha aceptado a sí mismo totalmente es insólito.


FLOR DE LOTO
Flor de Loto
Lo existencial no conoce tensión. La tensión siempre se debe a lo hipotético, a las posibilidades no existenciales. En el presente no hay tensión; la tensión siempre proviene de orientarse hacia el futuro. La tensión proviene de la imaginación; te imaginas a ti mismo de una forma distinta de lo que eres. Este potencial que ha sido imaginado creará tensión. Cuanto más imaginativa sea la persona, más posibilidades tiene de crear tensión. En ese caso la imaginación se ha vuelto destructiva.

La imaginación también puede ser constructiva, creativa. Si toda tu capacidad de imaginación se centra en el presente —en el momento presente, no en el futuro—, entonces puedes ver tu existencia poéticamente. Tu imaginación no está creando un anhelo; se está utilizando en el vivir. Y este vivir en el presente está más allá de la tensión.

Los animales no está tensos, los árboles no están tensos, porque no tienen la capacidad de imaginar. Están por debajo de la tensión, no más allá de ella. Su tensión es solamente potencial, no se ha hecho actual. Están evolucionando. Llegará un momento en que las tensiones explotarán en sus seres y empezarán a anhelar un futuro. Es inevitable que sea así. La imaginación se vuelve activa.

La primera actividad de la imaginación es la creación del futuro. Creas imágenes, y debido a que la realidad no se corresponde, creas más y más imágenes. Generalmente no puedes concebir la imaginación en relación al presente. ¿Cómo puedes ser imaginativo en el presente? Parece que no hay ninguna necesidad. Este punto debe entenderse.

Si puedes estar conscientemente presente en el ahora, dejarás de vivir en tu imaginación. Entonces la imaginación estará libre para crear en el presente. Solamente se precisa el enfoque adecuado. Si la imaginación se orienta a lo real, empieza a crear. La creación puede tomar cualquier forma. Si eres un poeta, se vuelve una explosión de poesía. La poesía no será un anhelo por el futuro sino una expresión del presente. Si eres un pintor, la explosión será pictórica. La pintura no será una expresión de algo tal como lo has imaginado sino de algo como lo has conocido, como lo has vivido.

Cuando no vives en la imaginación te abres al presente, el presente se te ofrece. Puedes expresarlo o puedes moverte en el silencio.

En este caso el silencio no es un silencio muerto, algo que se practica. Este silencio también es una expresión del momento presente. El momento es tan profundo que ahora solamente puede expresarse a través del silencio. Ni siquiera la poesía es adecuada; ni siquiera la pintura es adecuada. Ninguna expresión es posible. El silencio es la única expresión. Este silencio no es algo negativo sino, por el contrario, un florecimiento positivo. Algo ha florecido en ti, la flor del silencio, y a través de este silencio todo lo que estás viviendo se expresa.





Fuente:  DE LA MENDICACIÓN A LA MEDITACION, pags 111-113/ Osho

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